No, no, nena. Calavera no chilla, vos te la buscaste. Te fuiste con el primero que te tiraba los perros, que era un ratón. Semejante potro, hace mula hasta en el bingo. Y, después, quiere hacer vaquita para comprarle un regalo a su hermano ganso, que es la oveja negra de la familia entera. No, ¡pero si vos sos una mina mona! ¡Por favor, abrí los ojos que esto no es moco de pavo, che! Este viene a la familia haciéndose la mosquita muerta, pidiendo ayuda y ahora está más loco que una cabra. Se la pasa apolillando o hablando de negocios, casi como el chancho hablando de higiene, nena. Aparte, vos sabés Martita, que quien mucho abarca, poco aprieta. Acá hay gato encerrado, querida, eh, tené cuidado, es lo único que te digo. No soy la única que lo piensa, además. Lo estuve charlando con tu prima Olga y está completamente de acuerdo conmigo. Igual, viste que ella y yo somos carne y uña, ¿no? Bueno, hacé lo que quieras, pero yo sólo te digo que cuatro ojos ven más que dos. Sino te va a pasar como con Raúl, que por ser gallina, te salió el tiro por la culata. Terminaste hecha un bagre, en la calle, en bancarrota porque ese cerdo vino a hacerse cargo de tus cosas, y a aplastarte como a una cucaracha. Espero que hayas aprendido la lección, eh, el ojo del amo engorda el ganado. La verdad, nena, mirá
¿Qué? ¿Que estás embarazada? Ay, nena, no me digas que metí la pata. Bueno, pero ¡te felicito entonces! Si Ramón es un divino, ¡más bueno que el pan!
Pero olvidáte de todo las barbaridades que te dije antes, ¿quién soy yo para aconsejarte? Como te digo una cosa, te digo la otra. Mirá, nena, sólo quién ha comido ajo, puede darnos una palabra de aliento. Yo mejor me callo que en boca cerrada no entran moscas. Besito, chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario